La Esperanza Peregrina

Jesús calma la tempestad: confiar cuando tengo miedo

«¿Por qué tienen miedo? ¿Aún no tienen fe?» Marcos 4, 35-41; especialmente Marcos 4, 40

E
EditorialActualizado 06/10/2026

Reflexión sobre el Evangelio

Una noche de viento y olas

Jesús y sus discípulos cruzaban el lago en una barca. Mientras Jesús dormía, comenzó una tormenta muy fuerte. El viento soplaba, las olas entraban en la barca y los discípulos pensaron que algo terrible podía suceder. Asustados, despertaron a Jesús y le pidieron ayuda.

Jesús se levantó, ordenó al viento que se calmara y el lago quedó tranquilo. Después preguntó a sus amigos por qué tenían tanto miedo. Con esa pregunta no quiso regañarlos por sentir temor. Quiso enseñarles que, aun en medio de una situación difícil, podían recordar que Él estaba con ellos.

Jesús también está en nuestra barca

Nosotros también vivimos pequeñas tempestades: una pesadilla, una visita al médico, el primer día de clases, una discusión en casa o la preocupación por alguien que amamos. Sentir miedo no nos hace débiles ni malos. El miedo es una emoción que nos avisa que necesitamos cuidado, compañía o ayuda.

Confiar en Jesús no significa que nunca volveremos a sentir miedo. Significa que podemos contarle lo que sucede, respirar con calma y buscar la ayuda de una persona adulta. Jesús puede darnos serenidad para dar el siguiente paso y recordarnos que no estamos solos.

Actividad: la barca de mis miedos

  1. Dibuja una barca sobre una hoja.
  2. Dentro de la barca escribe o dibuja algo que te cause miedo.
  3. Dibuja a Jesús contigo y dile: «Jesús, acompáñame en esta tempestad».
  4. Comparte tu dibujo con una persona adulta de confianza y pídele ayuda si la necesitas.

Oración

Jesús, cuando sienta miedo, recuérdame que estás conmigo. Ayúdame a contarte lo que me preocupa y a pedir ayuda a quienes me cuidan. Calma mi corazón, dame valor y enséñame a confiar en tu amor. Amén.

Jesús calma la tempestad: confiar cuando tengo miedo